Un hueco donde todos pueden colocar sus joyas literarias si les apetece, para que todos disfruten de ellas, además de otras cosas.
Un momento después de ese grito escandaloso, la sirvienta abrió de nuevo la puerta y entró Yasuki Hondo. Se diferenciaba tanto de Taka-Sama como el día de la noche: Corpulento, obeso, tosco y muy centrado en mantener el protocolo.
Entró en la estancia como un buey enfurecido.
--- Taka-Sama, est… ---intentó decir el samurái con seriedad, pero le cambió la cara al ver a su señor y a mí reunidos. Educado dio un sencillo movimiento de cabeza. Le saludé con muchísimo respeto, algo cohibido por la situación. Si me hubiese inclinado más habría acabado con la cabeza bajo el agua.
Taka-sama, por el contrario, mantenía una actitud mucho más informal.
---Venga Hondo-san, ¿no pretendíamos un encuentro con Hida Takeda? Pues aquí está. Ya sé que a ti y al muchacho os gustan las formas y los modales, pero no hacemos mal a nadie ---aturdido como estaba por mi asombro, poco me faltó para no atender a lo que decía mi señor, por eso y por la cara que estaba poniendo Hondo-sama---. Pasa a la bañera, relájate y te prometo que discutiremos con el muchacho con toda seriedad y me tomaré en serio la reunión.
Su siervo estuvo a punto de replicar de nuevo, pero Taka-sama le cortó.
---Últimamente has tenido muchas obligaciones y como tu señor ya está en casa, es tu obligación obedecer ---añadió serio pero no demasiado.
Hondo-Sama hizo otro saludo más, “Hai, gomen kudasai” –solicitó, y se introdujo en la bañera dando un pequeño gemido de placer.
Debía tener muchísima suerte, no todos entran a un baño y por sorpresa aparece tienen la sorpresa aparece un Daimyo de paisano... y tuve más suerte aun de no meter la pata mientras desconocía su identidad.
Reprimí mis ganas de decir algo como "admito que jamás me hubiese imaginado una situación así." En presencia de superiores, es aconsejable no tener la boca muy grande.
Hondo se relajó un poco más, seguramente tanto por la sensación del agua caliente como por el hecho de que la situación es solo cosa de su Daimyo.
Durante un par de minutos, el vapor nos sumió a los tres en la vigilia, pero Hondo no tardó en carraspear. Abrí los ojos de momento como si ese gesto hubiese sido un latigazo. Todavía estaba un poco nervioso por lo bizarra que era la situación. Hondo no tenía abiertos los ojos, Taka-sama empezó a abrirlos mientras daba un suspiro.
---Bueno, joven Hida, le hemos hecho a Hondo-san una promesa y las promesas hay que cumplirlas ---Hondo abrió los ojos y nos miró a ambos como diciendo “por fin, va a pasar” ---. ¿Estás contento con tu actual puesto en las incursiones más allá de Kaiu Kabe?
No me paré ni a pensar en lo ridícula que era esa pregunta, estaba centrado en dar una respuesta apropiada.
--- Estoy bien allá donde me necesite el imperio y el clan, mi señor. A veces eso requiere salir de la muralla Kaiu, pero me siento honrado de ser útil --- ¿Estaba de broma? Para nosotros era un honor defender el imperio y dar la vida, además de una obligación, pero sin no fuese por ello estaríamos en la otra punta del imperio.
Aun así parece que mi respuesta le hizo bastante gracia.
---Vaya vaya Hondo, este es de los tuyos. Me encantan esas respuestas, siempre vuelvo a casa esperando escuchar esa clase de respuestas ---dijo rascándose la coronilla… Creo que se dirigía a mí con ese carácter tan paternalista por la actitud tan nerviosa, indecisa (y por qué no decirlo, de crio) que estaba poniendo. Traté de relajarme un poco, y me eché algo de de agua por los brazos.
Tras mojarse la cara con su paño me volvió a mirar.
---¿Qué sabes de “La Ciudad al Final del Camino”?
No me esperaba esa pregunta… Ryoko Owari, más bien “La Ciudad de las Mentiras”. En pleno límite de la provincia Escorpión y, como todas las ciudades de grandes poblaciones, llena de ladrones.
---... Sé que es territorio Escorpión, una de las más grandes ciudades del Imperio. Que entre otras cosas Ryoko Owari suele tener llenos constantemente los mercados y tabernas, que se puede encontrar casi cualquier cosa si se sabe preguntar y se puede pagar... y que allí el opio tiene mucha presencia.
Por no decir que es el centro de distribución del imperio de Opio, tanto medicinal como ilegal.
Desde luego, Taka-sama no se molestó en ocultar su agrado.
---Bueno, bueno, otra vez me siento sorprendido. Parece que tu propuesta ha sido en verdad acertada .--- se puso a frotar en un gesto instintivo dos monedas de plata colgadas de su cuello con un cordón.
-El caso es, Takeda-san.--- apremió Hondo como impaciente ante los regodeos burlones de Taka-sama--- Estamos preocupados por nuestra posición en Ryoko Owari. Nuestra presencia comercial podríamos decir que es importante. Nuestra presencia política es... desfavorable o nula a ojos del Palacio Yasuki. Esto significa que no las tenemos todas con nosotros a la hora de resolver problemas que atañen a los intereses de las rutas comerciales que, de uno u otro modo usan el rio y la calzada que cruza hacia las tierras Unicornio. Hemos tenido muchas noticias de asaltos a comerciantes locales, sobre todo Escorpión. Pero últimamente han subido tanto los ataques a nuestros intereses que no puede pasársenos desapercibido. Por otro lado, el hecho de que el Campeón Esmeralda y el Magistrado Esmeralda de la ciudad sean del clan de la Grulla, no hace si no ponernos las cosas más difíciles. La cabeza del clan está con nuestro pensamiento y por eso hemos solicitado alguien que pudiera ser más discreto que la media, menos impetuoso y con la capacidad de defenderse.
“En otras palabras, un cangrejo "decente" que no sea de la familia Yasuki… por no decir el menos agresivo de los bestias de la muralla Kaiu, ¿no?” ---pensé para mí.
---… Comprendo.
Me echo un poco de agua a la cara, y cierro los ojos unos segundos, más relajado.
---… ¿Se sabe algo de la naturaleza de los ataques o de qué personas o bandas son culpables?
Taka-sama cambió de gesto en un segundo y se pone más serio
---Consigue una respuesta de un Escorpión --- Hondo asintió ligeramente a ese comentario, como intentando disimular
---Nuestras informaciones nos indican muchas amenazas para las rutas comerciales, pero nada concreto. Incluso en algún momento se han tomado acciones que han finalizado con la captura de individuos con malas intenciones para con las caravanas.
Bajo un poco la cabeza, sintiendo el tacto del agua en mis manos.
---¿Cúal sería mi cometido pues, mis señores Yasuki?
Entonces ví que Hondo-sama se puso derecho e instintivamente más solemne, tras lo cual Taka-sama pone cara de pasar a los negocios. Volvió a tocar las monedas de su cuello y se incorporó también.
---Oficialmente has sido nombrado ayudante personal de Kuni Hano, que hoy por hoy es el Contador de las mercancías del clan en Ryoko Owari. Recibirás un estipendio equivalente a 45 Kokus al año, trabajarás 6 mañanas y 2 tardes a la semana. Y si Kuni Hano-san lo solicita, harás las veces de yojimbo personal.
Taka-sama hizo una mueca con la boca. ¿Por qué? No lo sé. Además estaba pensando más en el Kuni que acababa de mencionar. Ayudante y Yojimbo… Seguramente también fuese alguien que destacase en los comercios al margen de lo que aparente su familia. Bajé mi cabeza y me incliné lo que podía.
-No fallaré, mis señores Yasuki... --- miré a Hondo .--- ¿Dónde puedo encontrar a Kuni Hano-sama?
---Demasiado bueno, demasiado bueno ---respondió Taka-sama negando con la cabeza. Hondo siguió hablando.
---Recibirás papeles de viaje y documentación variada para tu comisión. Kuni Hano-san trabaja, como es evidente en los muelles de la ciudad y si no en su casa.
Cuando parecía que Hondo-sama estaba a punto de dar el tema por zanjado, Taka nos miró con deje serio o decepcionado. Entonces se dirigió a mí con una sonrisa que me pareció entre malévola… y esperanzada.
-Muchacho, ¿no te da la sensación que en esta conversación falta algo?
Me puse a pensar… ¡Pues pues claro! “Oficialmente” dijo Hondo, ¿y extraoficialmente qué? Soy un iluso, he necesitado que el Daimyo me diese la pista como si fuese un primerizo. Si fuese mi único cometido, habrían llevado a un Yasuki para ser contable, y alguien así no suele ser buen guardaespaldas. Después de todo, tampoco me iban a contratar por mis “asombrosas” artes en el comercio.
Cuando lo pensé unos segundos, entendí la postura de Taka sama. Sí, demasiado bueno.
---... Lo que haré "no oficialmente."
---Correcto, muy bien, desde luego superas las expectativas ---me dijo aplaudiendo un poco, mirando a la sirvienta que venía con el. No sólo ella se puso a sonreír y aplaudir, la sirvienta que me atendía a mí también… después de taparse la boca con la mano para no reírse. Tuve que hacer un esfuerzo para no mostrarme mal.
---Bueno, ya hablando en serio. Como Hondo te ha dicho, en toda la documentación que te proporcionara, veras unos informes de cuentas en los que puede que veas algunas deficiencias. Sospechamos que alguno/s de nuestros vasallos en Ryoko puede estar haciendo negocios de tapado.
El negocio que no se conoce, no paga impuestos. Además alguno de ellos ha sufrido importantes pérdidas en robos y demás… y aun así, su negocio sigue en pie. Desgraciadamente no hay pruebas. ¿Entiendes mi pesar Takeda-san?
---Entiendo, Taka-sama --- respondí asintiendo. En una ciudad como Ryoko Owari, dudaba que lo hicieran por necesidad o falta de beneficios. Si eran culpables de tal delito, tenía que ser por avaricia.
“… Un momento... no puedo fiarme ni de mi sombra en un lugar así... y si tengo que trabajar para ese Kuni... ¿qué me garantiza que él no es uno de los culpables?”
Traté de suavizar la pregunta, no quería preguntar directamente "se sospecha del señor Kuni o es de confianza?"
---... ¿Mi futuro señor ha sido... victima de ataques similares?
Me echó una de sus miradas llenas de satisfacción y regocijo.
---Parece Hondo, que el cachorro a captado la situación.---Hondo asintió, mientras se incorporaba para salirse de la bañera, y ya fuera, la sirvienta con la que vino empezó a secar su cuerpo.---Hano es sensible a nuestra lo que está pasando, incluso algunos de los informes han sido sutilmente enviados por él, pero desconoce nuestras intenciones ya que él mismo nos ha solicitado permanecer al margen y hemos respetado su deseo de mantener su puesto actual. No se comprometerá por tu misión, pero tampoco te estorbara. Entiende el hecho de que tus peticiones, si son razonables se han de permitir, pero es tu señor a todos los efectos. ¿Alguna pregunta Hida Takeda-san?
Junté mis manos unos segundos, tratando de pensar bien qué preguntarle.
---... Es prácticamente seguro que reconoceré a Kuni Hano-sama como cangrejo por su apariencia, pero quiero estar seguro de que no me equivoco de persona... Sé que hay que andarse con cuidado en la ciudad de las mentiras. ¿Hay algo que destaque en él para reconocerle o algo que deba saber de él?
Y pienso en otra cosa también.
-Y si debo contactar con ustedes de forma discreta cuando descubra algo, ¿cómo debería proceder?
---Bueno, creo que mejor que una descripción, te puedo dar un consejo, o mejor, un pase con nuestro sello. Con eso los soldados de cualquiera de las puertas te guiaran hasta dejarte con él, la “Carpa Dorada" es una posada que está cerca del jardín de Daikoku. Tienen un buen sake, que también comercializan y a Tserumo, que es su dueño, le encanta el origami . Es un gran amigo e Ide Baranato-sama es su patrón, créeme, puedes confiar en él. Dile que "Naro el Hojalatero hace tiempo de que sea volver a visitarlo". ¿Te ronda algo más por esa cabeza tan bien ordenada?
Desde luego, aprovechaba bien las libertades que le daban su cargo. Me caía bien, y estaba acostumbrado a que me tratasen como a alguien inferior pero no como a un crio… Aunque quizá trate así a todo el mundo por su avanzada edad.
---... ¿Qué plazo tengo para cumplir esta misión?
---Hijo mío, sería una imprudencia por mi parte imponerte un plazo para esta comisión. Evidentemente no te puedes dormir en los brazos de una geisha, pero tampoco "te esperan en casa para el día de año nuevo".
Me pasé la mano por la barbilla… no, en ese momento no me venían más preguntas a la cabeza.
----... Trataré de conseguir las pruebas discretamente y lo antes posible, Yasuki-sama.
Taka se sumergió bajo el agua, y cuando salió me dijo:
---Ppfffffff, bueno muchacho, si necesitas algo para el viaje, pídelo y una vez que cumplas tu misión con tu clan, encuentra a Hano-san y... que te guíen las fortunas.
Se puso derecho, te hace una reverencia y se sale de la bañera. Una vez fuera se sienta, la sirvienta se la un masaje solo con aceite y después de secarlo, se levantó y me hizo otra inclinación de cabeza antes de salir. Correspondí a ambos saludos como debe hacerse a un superior.
Me quedé pensativo sobre la misión que en aquel entonces recaía sobre mí. Viendo que ya era suficiente descanso en el agua, me sumerjo una última vez. Después, salgo del agua. La sirvienta que me atendía ya me estaba esperando fuera con una toalla y sonriéndome. Reparo en la atención que dedica cuando me seca y me perfuma, la miro unos segundos a la muchacha mientras lo hace...
“Creo que ha sido una buena idea venir aquí. No sé cuanto volverán a atenderme así de bien... En Ryoko Owari dudo que tenga tiempo.”
---... Arigató -dije mientras ella seguía---, me habéis atendido muy bien durante mi estancia en el castillo. La muchacha, por un fugaz momento se sonrojó.
---Solo cumplo con mi obligación Samurai-sama… Si no es mucho atrevimiento Samurai-sama, osaría recomendaros comprar un velo de vuestro gusto al estilo Escorpión para cuando vayáis a Ryoko Owari.
El comentario de “osar” me hizo gracia levemente. Sonreí un poco, esta muchacha me caía bien.
-Al contrario, valoro las recomendaciones siempre que se hagan con respeto ---me pasé la mano por la barbilla, pensando. Me convenía mantener las apariencias en Ryoko, cualquier medio para integrarme en la ciudad mientras me ocupaba de mi misión era una oportunidad---... Y puede que tengas razón... ¿Puedo saber tu nombre? ---dije, con reconocimiento y aprobación en la mirada. Ella respondió pasándose el pelo por detrás de la oreja.
-Sano mi señor, se lo digo porque conozco los baños del Distrito Noble y hay una costumbre en la que todos los clientes se bañan con la cara cubierta.
“Hay que fijarse en los pequeños detalles.”
Sonreí complacido, sintiendo curiosidad.
---... Entonces estuviste en Ryoko Owari... ¿Qué impresión tuviste de esa ciudad, Sano-san?... ¿Hay algo que debería saber de ese lugar?
La chica ahogó una risa.
-Señor, yo no sé qué cosas le podrían hacer falta allí, pero si le digo dos cosas. Algunas veces la realidad no es lo que parece e intente permanecer limpio. No deje de practicar la lucha cuando se aleje de su espada.
Puse media sonrisa, era graciosa la muchacha, pero sabía de lo que hablaba... sí, es prudente seguir ese consejo. Comencé a vestirme.
-Gracias otra vez, Sano-san –dije poco después guardando mis cosas y colocando mi daisho en su sitio. El baño me dejó como nuevo---. Pareces buena muchacha, Sano-san, además eres respetuosa y bella. Espero que las fortunas te sonrían.
“En fin... hora de trabajar.”
Me incliné un poco ante la muchacha y ella hizo una profunda reverencia casi tocando con la frente en el tatami. Cuando me dispuse a salir, abrió la puerta la sirvienta que me despertó, haciendo una reverencia.
---Hida-sama, si no se apura no llegara a la audiencia con Hondo-donno.
Alcé las cejas, y recordando lo que había pasado por poco se me escapa la risa. La tranquilicé, diciendo que ya estaba todo en orden… pero antes de que se retirase dije que esperase un momento. Necesitaba cosas.
“Necesitaré una mochila, un espejo pequeño, sumi-e, papel para escribir, velas, una linterna, algo de cuerda...” ---conforme se me iban ocurriendo se las iba dictando.
---Y si es posible algún libro que tenga información sobre Ryoko Owari.
La muchacha sacudió la cabeza varias veces, como contando.
-Se lo traerán a su habitación enseguida... Oh, antes de que se me olvide mi señor, me han avisado que van a dejar en su habitación una bolsa para vuestro viaje.
Me hizo una fugaz reverencia y se marchó como impulsada por el viento.
Cuando llegué a mi habitación, ví lo que me habían dejado. Ya estaba todo allí, además de una carpeta de cuero con un legajo de papeles. Entre los pergaminos que ahí había encontré los informes de las cifras en partidas de cobros de impuestos, las relaciones de compraventa de vasallos en Rioko Owari y los papeles de viaje necesarios para mi nuevo propósito… Sin embargo me encontré un pergamino con un plano pequeño de una porción de la ciudad, y unas indicaciones debajo.
*Sabemos que hay un pasadizo excavado que comunica *Tesoros sureños* con una de las casas de la vecindad. Se comunican por unos sótanos debajo de dos edificios.*
*No estamos seguros, pero tenemos indicios de que hay otro túnel que se comunica con el exterior y que sale de la ciudad hacia los campos de amapolas. También pensamos que Yasuki Nobuko tiene conocimiento de estos datos gracias a que uno de sus antepasados participó en la caída de la ciudad a manos del clan cangrejo.*
Una forma elegante de decir campos de Opio. Yasuki Nobuko era la primera que tocaba investigar.
“El túnel oculto al exterior estaba en una de las dos casas… Será peligroso si me equivoco.”
Repasé mis pertenencias. Daisho, arco, flechas, las raciones, mi quimono, el no-dachi y mi martillo pesado de guerra... Me aseguré de recoger todas mis pertenencias, el dinero que tenía guardado… y entonces miré mi armadura.
“Sí, pronto será la hora.”
Llamo a un sirviente y con su ayuda me pongo la armadura, completa y pesada. Sentí como formaba parte de mí igual que una segunda piel, ya no me es un problema gracias al adiestramiento que he tenido todos estos años. Aunque soy bastante más alto que la media del imperio, nunca he sido tan grande o corpulento como mi señor "el gran oso" o un gran número de cangrejos igualmente grandes. Sin embargo, la armadura a veces me da la sensación de llenar ese vacío... siempre he querido demostrar que soy digno de llevar el mon de mi espalda.
El sirviente me avisa de que la galera ya está lista, no lo demoro más y nos vamos. El palacio esta en lo alto del acantilado así que el puerto es una pequeña ciudad fortificada con varios muelles. Bajamos a caballo hasta el muelle de la ciudad, donde me esperaba el navío, y mientras veo como los Hinin terminan de cargarlo.
No sólo nos tocaba defender las mercancías de la galera, también a un dignatario que sería el encargado de entregar los presentes en Ryoko Owari y en presentarme como el nuevo asistente de Kuni Hano. Además, debíamos parar antes en Shosuro Shiro a presentar respeto a los dueños de la ciudad.
Los para Ryoko Owari y Shosuro Shiro no era pequeño: 100 barras de oro, 300 barras de acero de las minas cangrejo, 20 barras de jade, sedas, artesanía… Tanto botín podría hacer rica a un hombre varias generaciones.
“Puede que esta sea la primera vez que me aleje tanto de Kaiu Kabe... Espero volver a ver mi tierra.”
Embarcamos directamente por que la galera ya estaba lista, largamos amarras y los remeros empezaron a trabajar rio arriba.
---... Algún día volveré... Asai ---solté para mí mismo con nostalgia, mientras el palacio Yasuki se iba quedando atrás.