Un hueco donde todos pueden colocar sus joyas literarias si les apetece, para que todos disfruten de ellas, además de otras cosas.
Si es que las anécdotas más estúpidas a menudo te hacen sujetarte el costillar debido a la risa.
Cuando estábamos trasladando un texto para hacer un guión dramático para la obra de teatro, un compañero cogió un conducto de plástico violeta tan ancho como un balón y de unos tres metros de largo. Con el extremo empujó levemente por la espalda a otra compañera.
Ella preguntó que qué era eso, y otro compañero, que cuando tiene un punto lo tiene bien puesto, dijo lo siguiente.
Un cipote republicano.
No sólo ella y ellos dos empezaron a reirse, los demás, yo e incluso la profesora se tapó la boca para ocultar la risa.
¿Qué cojonuda es la república no? xD